Lipedema y embarazo: cómo cuidarte en cada trimestre
El embarazo puede desencadenar o agravar el lipedema. Te damos pautas prácticas de compresión, movimiento y alimentación para cuidarte durante la gestación.
El embarazo es uno de los momentos hormonales que más pueden influir en el lipedema. Con información y acompañamiento, es perfectamente posible vivirlo cuidando tus piernas y tu bienestar.
Qué puede pasar
Algunas mujeres notan que el lipedema aparece o progresa durante el embarazo, por los cambios hormonales y el aumento de volumen. Otras no perciben cambios. No hay forma de predecirlo con certeza, pero sí de prepararse.
Compresión durante el embarazo
La compresión adaptada suele ser segura y útil para controlar la inflamación y la pesadez, pero el tipo y la presión deben pautarlos tu médico o fisioterapeuta. Evita prendas que aprieten en la cintura conforme avanza la gestación.
Movimiento seguro
Caminar a diario, dentro de tus posibilidades.
Ejercicio en el agua: alivia el peso y favorece la circulación.
Elevar las piernas en los descansos.
Evitar estar mucho tiempo de pie o sentada sin moverte.
Alimentación
Una alimentación antiinflamatoria, rica en verduras, proteínas de calidad y grasas saludables, ayuda a controlar la inflamación y el aumento de peso excesivo. No es momento de dietas restrictivas: el objetivo es nutrirte bien a ti y al bebé.
Después del parto
El posparto es otra etapa de cambios. Retomar poco a poco la compresión, el movimiento y, si lo necesitas, el drenaje, ayuda a recuperar sensaciones. Pide apoyo: el cansancio y las hormonas también afectan a cómo te sientes con tu cuerpo.
Esta información es educativa y no sustituye el consejo de tu médico o especialista. Consulta siempre con un profesional antes de cambiar tu tratamiento, tu dieta o tu rutina de ejercicio.
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